Comunidad Sorda
Los sordos conforman una comunidad minoritaria, con una lengua y una cultura propia: la LSA Â y una cultura eminentemente visual.
El hecho de constituirse en comunidad significa que comparten y conocen los usos y las normas de uso de la misma lengua, pues, interactúan cotidianamente en un proceso comunicativo eficaz y eficiente. Es decir, que han desarrollado las competencias lingüÃsticas y comunicativas. Según Hymes se adquiere la competencia comunicativa cuando se tiene el conocimiento de cuándo hablar, cuándo no hablar, de qué hablar, con quién y de qué forma. La competencia lingüÃstica implica la formulación de enunciados infinitos con un número de reglas y elementos finitos, la comprensión de los mismos, la emisión de juicios acerca de la lengua y la creación de nuevas formas.
La Lengua de Señas es una lengua viso-espacial, a través de ésta, el sordo pone en funcionamiento la facultad del lenguaje con la que nace por el hecho de ser humano. La lengua de señas utilizada entre pares, es la lengua minoritaria relegada al uso en situaciones informales y cotidianas. El español es la lengua mayoritaria, utilizada – según sus posibilidades – en interacción con los oyentes. Sin embargo, el sordo necesita ambas lenguas con un desarrollo competente, la lengua de señas para su comunicación entre sordos y el español para integrarse al mundo del trabajo – a la comunidad oyente.
La Comunidad Sorda se origina en una actitud diferente frente al déficit, ya que no tiene en cuenta el grado de pérdida auditiva de sus miembros. La pertenencia a la comunidad se define por el uso de la Lengua de Señas, los sentimientos de identidad grupal, el autorreconocimiento e identificación como sordo, el reconocimiento de que funciona en forma diferente, los casamientos endogámicos, factores que llevan a redefinir la sordera como una diferencia y no como una deficiencia. Esta concepción implica un cambio de perspectiva, se deben tener en cuenta los factores socioculturales que hacen a la experiencia de la sordera más que hacer hincapié en la falta.
La Lengua de Señas anula la deficiencia lingüÃstica, consecuencia de la sordera, y permite que los sordos constituyan una comunidad lingüÃstica diferente y no una desviación de la normalidad.
BibliografÃa:
 Massone, MarÃa Ignacia; Curiel, Mónica; “Lengua de Señas y Comunidad Sorda”, Publicaciones del G.E.S., Nº 2, 1.993.
 Massone, MarÃa Ignacia y Machado, Emilia; “La lengua de Señas Argentina. Análisis y Vocabulario Bilingüeâ€, edicial, Buenos Aires, 1993.
 Skliar, Carlos. “La educación de los sordos. Una reconstrucción histórica, cognitiva y pedagógica, EDIUNC (series manuales)”, 1.997, Argentina.